domingo 12 de abril de 2009

EL RUMOR

El rumor influye más que los hechos en la formación de una reputación. Aumenta o disminuye la cooperación entre personas hasta un 20%, aunque sea falso. Los chismes afectan profundamente a la reputación de una persona y condicionan el comportamiento de los demás hacia ella por encima de la información objetiva, señala un estudio realizado en Alemania. Un experimento llevado a cabo con más de un centenar de estudiantes demostró que éstos condicionaban sus actitudes hacia el resto de los participantes en función de la información que les llegaba acerca de los otros en las conversaciones entre ellos. El experimento demostró que los rumores podían aumentar o reducir la cooperación porque los estudiantes ajustaban su propia visión del mundo a la que le daban los demás.

El rumor influye más que los hechos en la formación de una reputación
Los rumores afectan a la reputación de cualquiera, en el buen o en el mal sentido, incluso cuando esté constatado que son falsos, asegura una investigación reciente.
Científicos alemanes han descubierto que lo que se rumorea acerca de un individuo concreto entre un grupo de personas tiene más poder en el comportamiento y juicio de éstas hacia dicho individuo que las observaciones directas acerca del mismo.

Los rumores son las especulaciones no confirmadas acerca de un objetivo determinado. Se consideran información no contrastada, que rara vez se difunde abiertamente, lo que no impide su rápida expansión, y suelen carecer de una fuente original bien definida. A pesar de todo, parece que nos los creemos sin dudarlo.
En sentido positivo, los rumores refuerzan las normas grupales y los lazos sociales, según han señalado diversos estudios, mientras que la reputación ayuda a determinar la cooperación entre los grupos humanos. Desde una perspectiva evolutiva, son funcionales como herramienta para construir y manipular las reputaciones, así como una manera de entretenimiento. Pero, también, pueden originar comportamientos negativos hacia otras personas porque afectan a las opiniones que nos formamos sobre los demás.

Reciprocidad indirecta

Para determinar hasta qué punto condicionan dichos comportamientos, un estudiante de doctorado del Instituto Max Planck de Biología Evolutiva, en Plön, Alemania, llamado Ralf Sommerfeld, en colaboración con investigadores de la universidad de Viena, realizaron un estudio basado en un juego, cuyos resultados han sido publicados en la revista Proceedings of The National Academy of Sciences.
El experimento consistió en dar 10 euros por cabeza a un total de 126 estudiantes (14 grupos de nueve estudiantes cada uno) para llevar a cabo un juego en el que iban por parejas cambiantes. Cada vez que tenían una nueva pareja le tenían que ofrecer a ésta 1,25 euros. Si llegaban a un acuerdo, los investigadores sumaban además otros 75 céntimos, por lo que el receptor finalmente ganaba 2 euros.
Si el primer jugador se negaba a dar dinero, ahorraba 1,25 euros, pero si los otros descubrían su tacañería podían posteriormente no ser generosos con él. Según iba progresando el juego, y se iban alternando las parejas y sus papeles como donantes y receptores, los jugadores iban dando información a los demás acerca de las decisiones que sus antiguos compañeros habían tomado.
Así, cuanto más generoso había sido anteriormente un compañero, más tendentes a darle eran el resto para con él y viceversa: si tenía “fama” de tacaño, los demás se resistían a darle el dinero. Hasta aquí, como se predecía, el rumor propiciaba la reciprocidad indirecta, según se explica en el citado artículo: el comportamiento generoso inducía a la cooperación del resto del grupo.

Más fuertes que la verdad

Lo desconcertante fue, sin embargo, que en varias rondas de este mismo juego, a cada uno de los donantes se le hizo llegar tanto rumores –positivos o negativos- sobre los demás jugadores receptores como hechos probados, con un registro del comportamiento previo de éstos como donantes.
Así, se descubrió que los jugadores seguían estando influenciados por los rumores a la hora de tomar sus decisiones, aunque desconocieran su fuente o fiabilidad, e incluso teniendo acceso a la información directa u objetiva, que podía contradecir al rumor: de media, la cooperación aumentó en un 20% si el rumor era positivo, y decayó en el mismo porcentaje si el rumor era negativo.
Los científicos señalan que el estudio evidencia que los rumores tienen un enorme potencial manipulador porque la gente tiende a ajustar su propia visión del mundo a la percepción de éste que tienen los otros. Además, transmiten con enorme eficiencia la información social.

miércoles 15 de octubre de 2008

Un día cualquiera...

6.15: Suena el despertador, me levanto. Tomo conciencia de mi cuando estoy preparando la cafetera. Me siento al ordenador y leo los titulares de la prensa.
6.30: La primera taza de café cae por la garganta. Preparo el bocata de mi hija que todavía sigue en la cama durmiendo tranquilamente.
6.45: A levantarse tocan, a las ocho empieza la clase y tengo que estar en la oficina (todavía tengo trabajo... mañana no se sabe).
7.45: Llegamos al cole y salgo corriendo al metro. Bajo las escaleras mecánicas como una exhalación.
8.00: salgo del metro. Panorama visual: las trabajadoras del sexo siguen en el mismo lugar que ayer.
8.05: Sentada en mi mesa buscando el próximo trabajo. Llega la "compañera" de oficina y responsable de la misma, no hay saludo matinal.
9.00: Tengo una reunión fuera y preparo la documentación.
10.00: En el metro de nuevo, puedo relajarme leyendo.
10.30: Sala de visitas en un organismo público. Me reciben. Sonrisas y manos. Suelto el discurso, la otra parte suelta el suyo, muchas gracias, estaremos en contacto, intercambio de tarjetas, y si te he visto igual me acuerdo igual no.
Regreso tranquilamente. Pensamientos divagantes: puedo pedirle al médico de la seguridad social que me de la baja por depresión... me dan ganas de llorar...o de reir.
12.00: En mi mesa. No suena el teléfono.... contesto emails. LLaman a la puerta.
Son las gerentes de la empresa de limpieza de la oficina que hacen una visita de cortesía.
La responsable de este lugar se asoma las mira de arriba abajo y vuelve a tomar el teléfono. En voz alta le dice a su interlocutor "Parecen gente pero no son". Repito la frase en mi interior: parecen gente pero no son...
Contexto: entidad que se ocupa de temas sociales. Parecen gente pero no son...
Se queda grabada en mi memoria y en mi retina, la expresión de las chicas a las que va dirigida.
Todos los días acaban siendo sorprendentes y a veces traumáticos.
Patricia - Gata Dabu

miércoles 17 de septiembre de 2008

El Código Civil es pura pornografía - Un artículo sobre Educación para la Ciudadanía


Esta mañana leyendo el Boletín de Comfia que elabora Comisiones Obreras y que recibo todos los días, me encuentro con un artículo de Manolo Saco sobre la controversia generada en torno a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Os lo dejo para vuestra lectura y reflexión:

El Código Civil es pura pornografía

Cuando la razón choca frontalmente con la fe, hay que hacer caso a la fe, también cuando la educación se enfrenta a la barbarie hay que rendirse a la barbarie.
Por resumir, porque necesito organizarme. Cuando intento indagar entre mis convecinos los motivos para la oposición frontal de la derecha a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, saco (o sea, yo) la siguiente conclusión:
1) Todos se apresuran a censurarla comparándola con la asignatura franquista de Formación del Espíritu Nacional. Comprendo vuestra alegría por pensar que al fin la derecha española abomina del franquismo, pero no alborotéis, que viene la segunda parte.
2) Compete a la familia “la educación en valores” y a decidir (esto es lo más importante) cuáles son valores y cuáles no.
3) Por regla general, a todos los padres objetores, que no tienen ninguna objeción a que en la escuela les enseñen a sus hijo que masturbarse es un pecado que conlleva la condena inherente de arder eternamente en el infierno, a todos ellos, digo, les espanta sobremanera que puedan aprender en una asignatura lo que está aprobado en la legislación vigente. A saber, que existen por ley los matrimonios entre homosexuales, que el aborto es legal bajo determinadas circunstancias o que los matrimonios pueden deshacerse gracias a la Ley del divorcio.
Llegamos en este punto al absurdo de que sus inocentes niños pueden aprender en el Génesis que es normal que un padre como Abraham, armado de un puñal, sacrifique a dios uno de sus hijos, porque los dioses demandan de vez en cuando estos sacrificios de sangre, sin que se sepa bien por qué. O que es lícito asesinar a los homosexuales, porque si un hombre “se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos”. (Levítico, 20:13)
En cambio relegamos al Código Civil al intolerable papel de un libro pornográfico que cuenta, por ejemplo, que gays y lesbianas pueden formar un matrimonio, o que el maltrato a los animales está penado por ley.
Y eso no puede ser. Si como dice Ratzinger, cuando la razón choca frontalmente con la fe, hay que hacer caso a la fe, también cuando la educación se enfrenta a la barbarie hay que rendirse a la barbarie. La asignatura de Ciudadanía podría enseñar valores peligrosos que pondrían en peligro costumbres bárbaras tan nuestras como el Toro de la Vega de ayer, donde 30.000 valientes espectadores torturaron y alancearon hasta la muerte a un cobarde toro de lidia.

Autor: Manolo Saco

Publicado por Patricia (Gata Dabu)


jueves 24 de julio de 2008

LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA


Se veía venir lo de la recesión económica.
Las crisis son como las pescadillas que se muerden la cola: rumores, se desacelera el mercado, el gasto disminuye, las empresas ganan menos, no se solicitan tantos créditos, suben los tipos de interés...
Crisis económica: las empresas empiezan a despedir a gente, por tanto la gente se aprieta el cinturón, deja de consumir y de pagar las hipotecas, las empresas siguen con pérdidas al disminuir el consumo, el clima social se resiente, se amplia la brecha entre los que tienen y los que no, el trabajo se precariza ( esto son lentejas...), mujeres e inmigrantes los grupos más vulnerables ante las crisis, aumenta la prostitución, se incrementa la delicuencia, las empresas siguen echando a gente, la gente no consume... aumenta la morosidad, los embargos dejan a la gente en la calle, aumenta el número de personas en situación de exclusión social....más delincuencia....


En esta sociedad imbuida por el consumo exacerbado, en este sistema capitalista de superproducción a toda costa, hay poca cabida para la solidaridad, todos y todas perdemos.... bueno hay una minoría que a río revuelto siempre gana.


Patricia - Gata Dabu

miércoles 9 de julio de 2008

LA NUEVA SEMANA LABORAL EUROPEA

El marco europeo es hoy neoliberal y desmantelador del Estado de bienestar. El capitalismo tal vez no necesite obreros, pero moriría sin consumidores.

Los ministros de Trabajo de la Unión Europea proponen una directiva comunitaria que permita al trabajador acordar una semana laboral de hasta 60 horas, y en profesiones en las que se hacen guardias, como los médicos o los bomberos, hasta de 65. La conmoción que ha producido la noticia tiene la virtud de mostrar a las claras la situación a la que hemos llegado. Los gobiernos mayoritariamente conservadores de la Europa de los 27, capitaneados por la Italia de Berlusconi y la Francia de Sarkozy, apelan a la libertad del trabajador para permitir que cada cual pacte lo que quiera. Lo verdaderamente grave es que con ello se quiebra uno de los logros históricos del movimiento sindical: la negociación colectiva. El afán de seguir flexibilizando el mercado de trabajo ni siquiera se detiene ante la jornada simbólica de las 48 horas que, tras muchos años de lucha, en las condiciones excepcionales de la guerra, la clase obrera conquistó en 1917.

En los años 60, conocidos como la edad de oro del Estado de bienestar, se estrenó también la Comunidad Económica Europea. Y aunque el artículo 118 del Tratado de Roma reconociera a los entonces seis Estados miembros la competencia exclusiva en política social y laboral, los dos procesos se reforzaron mutuamente, al basarse el Estado social en el crecimiento que potenció la Comunidad.

A la larga, sin embargo, la integración económica europea ha ido creando un marco supraestatal de carácter neoliberal que pone límites muy precisos al Estado social. La UE ha rehusado implantar una política social comunitaria, pero obliga a los socios a que desarrollen la que consideren oportuna dentro de los estrechos márgenes económicos establecidos.

La ampliación al Este ha reforzado aún más la debilidad social de la Unión, al adherirse unos países que han desmontado prácticamente por completo las instituciones sociales provinientes del Estado colectivista.

La política social, incluyendo la lucha contra la pobreza en el sentido más amplio, es responsabilidad de los Estados; la Unión únicamente se encarga de la coordinación de estas políticas, tal como se concretó en el Consejo Europeo de Niza, en diciembre de 2000. Y justamente, las políticas comunitarias que han contribuido al desmontaje del Estado de bienestar explican el distanciamiento de una buena parte de la población. Si hubieran celebrado consultas populares, muchos otros países habrían tenido el mismo resultado negativo que el del referéndum irlandés.

En los años 80 se abrió paso la idea de que la automatización y la informática llevarían en su seno el fin del trabajo asalariado, o al menos lo modificarían de manera sustancial. Así como la mecanización del campo expulsó mucha mano de obra hacia la industria, la automatización la arroja a los servicios. Cada vez se necesitan menos personas empleadas en la producción, y las que quedan se dedican esencialmente a vigilar que un proceso totalmente automatizado transcurra sin incidentes. La industria del acero, y luego la del automóvil, son ejemplos patentes de la eliminación de cientos de miles de puestos de trabajo. Primero la máquina sustituyó al esfuerzo muscular, luego la automatización al trabajo y al final la inteligencia artificial acabará por desalojar a buena parte de los empleados en los servicios.

En lo que atañe a la demanda de mano de obra, lo probable es que las diferencias entre los servicios vayan en aumento, pero casi todos, por no decir todos, antes o después se verán afectados por las nuevas tecnologías. El progreso tecnológico aumenta exponencialmente la productividad, y con ella la riqueza, pero a costa de suprimir puestos de trabajo.

Los que consideran el trabajo como algo cada vez más residual en un mundo totalmente automatizado, en el que los robots terminarán por llevar a cabo hasta las más simples tareas domésticas, se preguntan de qué va a vivir la multitud creciente de desempleados.

¿Acaso cabe un capitalismo sin la díada, antagónica o no, de capital y trabajo? ¿O es el mercado, y no el trabajo, como quiere el marginalismo de la segunda economía clásica, el agente creador de riqueza y, por tanto, cabría un capitalismo en el que el capital no necesitase ya del trabajo ajeno?

Lo paradójico, al menos a primera vista, es que se tolere ampliar la jornada laboral, cuando el pleno empleo ha desaparecido de un horizonte creíble y la preocupación principal se centra en cómo repartir el trabajo y luego la renta nacional para que lo producido por una minoría esté también al alcance de los que se han quedado sin empleo. De lo contrario, el capitalismo se desmoronaría en una enorme crisis de superproducción. En el capitalismo tecnológicamente desarrollado la persona pierde relevancia como trabajador, pero la mantiene, e incluso la aumenta, como consumidor. El capitalismo podría tal vez subsistir sin trabajo asalariado, pero en ningún caso sin consumidores de lo que produce.

La tesis de que con el desarrollo tecnológico alcanzado desaparecerá el trabajo muestra una cierta verosimilitud desde la mera abstracción lógica, pero empíricamente nada se descubre que lleve trazas de que esto vaya a ocurrir en un futuro previsible. A nivel mundial el trabajo asalariado ha aumentado, como corresponde a la expansión de la producción capitalista por todo el planeta. También en los países de la OCDE, pese a que el desempleo se mantenga cerca del 10%, ha crecido la población activa. Entre 1981 y 1997, el empleo aumentó casi un 20%, es decir, una tasa media del 1,06% anual.

El incremento de la población activa se debe tanto a la incorporación de la mujer al mercado laboral, la verdadera revolución del siglo XX, como a la inmigración, que será la del siglo XXI. Lo cierto es que no se han concretado los planes de reparto del trabajo, o se han suprimido allí donde habían comenzado a ponerlos en marcha. Tampoco ha aumentado el tiempo libre para los que aún gozan de un empleo fijo; al contrario, cuanto mayores sean las competencias o las responsabilidades, la jornada laboral muestra también una tendencia a alargarse. Para la mayoría de los asalariados de los países de la OCDE, la llamada flexibilización del mercado de trabajo lo único que les ha traído es mayor precaridad.

Hay que tener muy en cuenta que, de aprobarse, la directiva comunitaria no significará un aumento de la jornada laboral en el conjunto de los sectores productivos. De lo que se trata es de permitir una mayor diferenciación de los horarios y de las jornadas laborales, acorde con las necesidades peculiares de cada rama. Que se atrevan a plantearlo ahora se debe a la escasez de puestos de trabajo, el factor que más debilita a los asalariados y a sus organizaciones.

También conviene insistir en que no tendrá la misma repercusión en todos los socios de la Unión. Los países menos avanzados de la Europa del Este, o aquellos con organizaciones sindicales más débiles, intentarán competir con salarios más bajos -ya lo hacen- y con jornadas laborales más largas, que es lo que ahora se quiere legalizar.

Ignacio Sotelo. Catedrático excedente de Sociología.

miércoles 25 de junio de 2008

MIGUEL PIÑERO POETA SUBVERSIVO Y COMPROMETIDO. LA MARGINALIDAD Y LA CONTRACULTURA.


El arte y la creación son perfectos vehículos de subversión y rebeldía frente a los valores establecidos y el sistema impuesto, que es opresor y alienante. Así lo han demostrado un gran número de artistas. En esta ocasión quiero destacar a Miguel Piñero, poeta y dramaturgo neoyorquino de origen puertorriqueño.


Nació en diciembre de 1946 en Gurabo (Puerto Rico) y cuando tenía cuatro años inmigró con su madre y su padre a Nueva York. Su padre les abandonó en 1954 y quedaron abocados a vivir en la marginalidad y la pobreza. A partir de entonces empieza su carrera delictiva y su paso por la cárcel que hizo de él un adicto a las drogas. En 1972 fue detenido y encarcelado en la cárcel de SingSing por un robo a mano armada. En su estancia en la cárcel escribió la obra de teatro Short Eyes que está basada en sus experiencias en la cárcel. Esta obra fue representada en 1974 en Riverside Church en Manhattan. Esta obra le catapultó a la fama ya que fue nominada a los Tony Awards.


Miguel Piñero fue fundador de los Nuyorican Poets junto con Miguel Algarín en el bajo Manhattan en 1973. Fueron unos años convulsivos y caracterizados por la violencia, la pobreza, la segregación racial y social pero a la vez se produjo una explosión creativa en la gran manzana. En Piñero la creación es una experiencia dolorosa y destructiva que no puede desligarse del contexto social y político en el que vivió. Sus creaciones poéticas y teatrales están empapadas por los discursos contestatarios de aquellos años. Perteneció a un partido llamado los Young Lords. Sus objetivos fueron esencialmente la liberación de Puerto Rico de los Estados Unidos y la lucha por lo derechos humanos de latinos y latinas en ese país. Este movimiento se abocó principalmente al trabajo comunitario en los barrios de comunidades latinas caracterizados por bajas condiciones de vida. Con este grupo Piñero toma conciencia de su ascendencia étnica y de la marginalidad que sufre su comunidad debida a las desigualdades sociales que provoca el sistema.


Su creatividad, su discurso, su obra, nacen del descenso al inframundo, de su andar descalzo al filo de la navaja y del traspaso de límites en el que vivió durante su no demasiada larga vida. “Escribir es mitad inspiración mitad inhalación”. Se une a los desamparados, pobres y débiles y es temperamental su capacidad transgresora. Es un poeta urbano. Un trovador que transforma su poesía en una performance donde él es autor, actor y protagonista.


Es generoso y desmedido, derrocha y desprecia el dinero y cuando lo tiene lo destina a la comunidad. "No hay alternativas sin un vocabulario en el cual expresarlas [...] El poeta tiene que inventar un nuevo lenguaje, una nueva tradición de comunicación".
Si podéis buscar la película “Piñero” del director cubano-americano León Ichaso.
Os dejo en la sección de Literatura del blog una poesía de Miguel Piñero titulada "El Génesis según San Miguelito"


Patricia - Gata Dabu

jueves 12 de junio de 2008

COMO PREVENIR LA ENVIDIA



La envidia es consecuencia de dos procesos psicológicos necesarios para el desarrollo de los seres humanos: el deseo y la comparación. Para prevenir la envidia no se pueden suprimir dichos procesos, sino que deben controlarse sus efectos. El envidioso es un enfermo mental que no consigue mantener ese equilibrio. Para que los dos procesos mencionados produzcan una lucidez sana, es necesario desarrollar habilidades que ayuden a comprender lo que se siente y por qué se siente, convertir el malestar emocional producido por la envidia en un motor para conseguir lo que uno desea tener, y controlar la hostilidad que dicha situación de envidia puede generar, evitando que se deterioren las relaciones con los demás. El envidioso que quiere curarse de esa enfermedad (como ocurre con todas las enfermedades mentales) debe ser consciente, primeramente, de que es una enfermedad que puede curarse sólo cuando él asume que la padece. El problema inicial, por tanto, es que el envidioso quiera dejar de serlo.

La envidia es incompatible con la empatía, que desempeña un papel importante en el desarrollo sano de la personalidad humana para la comprensión de uno mismo y de los demás. Para prevenir la envidia es importante tratar de estimular la empatía y, a través de ella, la capacidad para ponerse en el lugar del otro o de los otros.

La envidia se produce siempre en situaciones vividas como una amenaza. El envidioso cree que todos los demás son sus enemigos. Por eso, para prevenir la envidia es preciso favorecer la confianza básica en uno mismo (el envidioso siempre es un ser con baja autoestima y con complejo de inferioridad) y con los demás (el envidioso nunca acepta los éxitos de los otros). Es necesario, para curarse de la envidia, desarrollar expectativas y modelos positivos sobre las relaciones sociales ya que el envidioso siempre está dispuesto a rechazar dichas buenas relaciones y suele recurrir a los insultos porque carece de fundamentos para entender que los demás no tienen la culpa de su enfermedad. Por eso, una de las terapias que usan los psicólogos para curar al envidioso, es trabajar con él para que pueda adquirir habilidades con las que poder responder beneficiosamente a su tensión emocional (porque el envidioso no puede vivir en paz ya que siempre está en alteración nerviosa y eso afecta a su espíritu y le hace un ser amargado). La envidia es incluso más dañina que los celos (envidiosos y celosos están incluidos en cuadros psiquiátricos muy parecidos).

Uno de los mejores remedios contra la envidia es aprender a afrontar las situaciones de éxito y de fracaso siempre con optimismo, centrando la atención en los aspectos positivos de la realidad. La envidia se produce casi siempre hacia personas que ocupan posiciones superiores dentro de una relativa cercanía (porque el envidioso se enferma al querer competir contra los demás). Cuando se establecen relaciones de cierta igualdad los envidiosos, al no tener éxito en sus ansiedades, convierten esa igualdad en una desigualdad (asimétrica) y pasan a ocupar una posición de inferioridad (de ahí sus complejos) que no aceptan aunque sea evidente. Por eso, para prevenir la envidia es preciso establecer desde la infancia relaciones adecuadas con los iguales. El problema de la envidia es que si no se la vence en la infancia después amarga la existencia de quien la sufre y cuando más avanza la edad más daña la mente y el cerebro.

Para prevenir la envidia se debe aprender a relativizar las diferencias sociales (los envidiosos sólo absolutizan todo y no saben relativizar la vida) y adquirir habilidades para elegir adecuadamente con quién, cómo y cuándo compararse, para evitar que dicha comparación tenga efectos destructivos y evitar convertirse en un humano con sentimiento de inferioridad. Insisto en que cuando la envidia ya está muy desarrollada (por ejemplo en hombres que han superado los 50 años de edad) es necesario ponerse en manos de expertos psicólogos o acudir a centros especializados en salud mental. La envidia es curable pero sólo cuando el envidioso es consciente de que padece de esa enfermedad.