lunes, 23 de noviembre de 2009

Una época donde “unos idiotas conducen a unos ciegos”



La actualidad geopolítica “oficial” de los últimos meses ha venido marcada principalmente por cómo no, la crisis económica, el laberinto del conflicto afgano, la “piratería” en aguas de Somalia, los juegos de poder en Bruselas, la “amenaza” iraní, los bloqueos contínuos para alcanzar un acuerdo a largo plazo en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y por último en casa, el esperpento sempiterno de la corrupción institucionaliza de la clase política.


El tema estrella que ha copado los medios durante los últimos meses, la “crisis económica”, se va diluyendo merced a que los duros de Europa (el eje franco – alemán) y ahora Estados Unidos, comienzan a salir de la recesión. Todo indica que como la crisis del 29 y otras menores posteriores, las buenas intenciones de reformas quedaran en eso y las pocas medidas reguladoras que se implementen, en unos pocos años quedaran olvidadas tal y como ocurrió con las reformas introducidas por Franklin D. Roosevelt y su New Deal.

La “crisis económica“, no es sino otro de esos eufemismos de la neolengua política que los grandes medios de comunicación se afanan por repitir constantemente coartando el debate sobre las causas de la misma y reduciendo el espectro de opinión pública aceptable. Las explicaciones, como siempre se dejan de la mano de los contertulios oficiales de siempre que haran mas “comprensibles” estas cosas de la “alta política” y las “altas finanzas” al ciudadano medio que por definición es “estupido” (1). Los efectos de la misma, que todavía no han calado a fondo y cuyas consecuencias aún se extenderan durante varios años más, se ven acompañadas a diario por las contínuas declaraciones que con su monótona languidez nos recuerdan la estupida letania del “saldremos de la crisis”.

El proconsul de la antigua administración repúblicana para Afganistan , Hamid Karzai, parece comenzar a perder influencia en favor del nuevo favorito Abdullah Abdullah, médico tayiko de madre pashtun, licenciado en la Universidad de Kabul en 1983 y uno de los hombres de confianza del León del Pansjir, Ahmed Shah Massoud antes de que este fuera asesinado en 2001.

Con la llegada del nuevo presidente demócrata a la Casablanca, se estan realizando movimientos opium-afganpara ir desplazando a Karzai en favor de Abdullah (un relevo que con seguridad ya haya sido pactado) para adoptar una nueva política estratégica en la región. La presencia de Abdullah en la investidura de Obama, la insostenible siuación de Karzai en el poder (tras dos tremendos fraudes electorales) y el punto muerto militar de la estrategia contra los taliban son claros sintomas de que a Karzai se le ha “acabado” el tiempo.

Los republicanos quizás creyeron que Karzai, gracias a pertenecer a una destacada familia pashtun y a sus antiguos contactos como consultor de la petrolera Unocal con los Taliban, les permitiría poder llegar a un acuerdo con estos fuera del poder, estabilizar el país del antiguo “Gran Juego” y permitir implementar una vasta infraestructura para acceder a los preciados recursos energéticos de Asia Central sin depender de Rusia o Irán para su transporte.

Una apuesta demasiado alta aunque que más dá si los objetivos “oficiales” de acabar con las “bases terroristas” no se cumplen. Lo importante de verdad ha funcionado a la perfección, a saber el descomunal gasto militar que ha enriquecido más allá de lo que es capaz de imaginar la avaricia a empresas vinculadas al exvicepresidente Cheney y compañia, la imposición de un política unilateral a buena parte del mundo, la introducción de nuevas leyes que han desmantelado numerosos derechos civiles en EEUU y la desestabilización política de la “Vieja Europa” que le ha seguido el juego a EEUU para no quedarse descolgada respecto de las aspiraciones de Rusia y China en la zona.

En nuestro país resulta chocante como los grandes medios continuan empeñados en vincular exclusivamente a los taliban con el tráfico de drogas. Resulta chocante porque fueron los propios taliban quienes redujeron la producción de opio y adormidera en los años 90 y en 2000 y 2001 cuando estaban en el poder y mientras llevaban a cabo una guerra sin cuartel contra la Alianza del Norte y otras minorias afganas. Resulta chocante porque la producción de ambos opiáceos produccion-droga-afganistan-UNODCcrecieron de forma drástica (40 veces) (2) desde el momento en que EEUU y los señores de la guerra (aliados de EEUU-Europa-OTAN) se hicieron de nuevo con el control de gran parte del territorio. No es ningún secreto que uno de los principales financiadores de los taliban han sido y son los saudíes pero, ¿es aceptable vincular a estos respetables jeques que dejan tanto dinero en España y que representan una de las amistades políticas más importantes de la familia real española?. Mucho menos aceptable es siquiera pensar que otro de los motivos para la invasión de Afganistan podría haber sido el control del tráfico de drogas internacional, tal como ocurrió a finales de los 60 y 70 con el Triangulo Dorado (Laos, Camboya y Birmania) (3).

En otro orden de cosas, la “pirateria” en las costas de Somalia se ha convertido en otro de los temas estrellas desde el verano. ¿Pero la pirateria de quien?. Los medios lo tienen siempre muy claro, blanco o negro. Hablar de piratería es hablar inevitablemente de la piratería de los otros ya que “nosotros” somos incompatibles con ese termino aunque pesquemos en los caladeros de un país en el que no existe un gobierno reconocido con el que negociar acuerdos de pesca y aunque una buena parte de la flota pesquera española y europea faena por el mundo con banderas de conveniencia. ¿Que decir de cómo EEUU, Europa, China se han estado provechando de la terrible situación de Somalia?. Probablemente utilizar sus aguas territoriales (como se ha venido haciendo los últimos años) como basurero radioactivo y de residuos tóxicos (4) , no merezca calificarse de piratería por las razones mencionadas y tampoco merezca un pequeño titular a pie de página.

Una vez más la actualidad del conteninente africano y concretamente, la catastrofe humanitaria contínua de centroafrica y el africa subsahariana, pasa a un tercer plano. Millones de personas desde Mali, pasando por Niger hasta Kenia estan pasando por un situación de sequía inaudita.

Olvidado también parece otra vez el proceso de paz palestino, si es que hubo alguna vez intención de hacer una paz real y justa. Los ultrasderechistas (integristas religiosos) instalados en el gobierno israelí y las disputas de los fundamentalistas de Hamás con la mafia autocrática de Al-Fatah siguen minando cualquier avance por pequeño que sea. Mientras estos últimos juegan a su estupido juego de poder, los halcones israelíes (que ya han declarado que seguiran construyendo colonias ilegales aquí y allá) van completando sus objetivos de crear una serie de bantustanes palestinos que no tendran ninguna posibilidad en el futuro de formar un Estado palestino serio y viable a largo plazo.

¿Y cómo calificar también el apagón informativo sobre la intensificación de la “guerra de filipines-militarybaja intensidad” que militares y paramilitares libran en Filipinas (5) contra líderes campesinos, sindicalistas y organizaciones de izquierda? . Obligados a vender sus tierras a precio de saldo, a renunciar a derechos sociales y laborales fundamentales, a aceptar la privatización de servicios básicos bajo la amenaza de la muerte si se oponen, el conflicto “inexistente” de Filipinas supone otro clamoroso ejemplo de la falta de un periodismo de investigación comprometido con informar sin estar cohartado por límite políticos y los intereses económicos de nuestras elevadas democracias.

Y es que, ¿para que valen esloganes infantiles, grandes platos y programas donde tratan de convencemos de la libertad informativa y participativa que tenemos, si luego resulta que estos medios dedican un miserable 15% del tiempo a “informar” de geopolítica y dicha información proviene principalmente de las grandes agencias de noticias?. A este efecto, resulta muy revelador los colosales medios que se destinan para informar y retransmitir eventos deportivos y de entretenimiento en contraste con los medios destinados a cubrir por ejemplo corresponsalías internacionales (casi inexistentes) o a la creación de verdaderos equipos de periodismo de investigación.

La sociedad, lejos de repugnar toda esta política de contenidos, los consume vigorosamente cada vez más sean del tipo que sean. Todo un sintoma de la mediocridad que pronto nos obligara a convertirnos o a ser unos perfectos heréticos.

Como decía un tal William Shakespeare, “Qué época tan terrible esta en que unos idiotas conducen a unos ciegos”.

jueves, 15 de octubre de 2009

Unos retazos de Historia Inclusiva


No sabemos claramente en qué momento de la historia del ser humano la mujer quedó relegada y en un segundo plano. Almudena Hernando (autora de Agricultoras y campesinas en las primeras sociedades productoras en Historia de las mujeres en España y América Latina) considera que debido a una serie de innovaciones en la forma de cultivo que aparecen claramente a partir de la etapa del Bronce Antiguo, se produce una transformación esencial en los roles económicos de los sexos. Es lo que denomina Revolución de los productos secundarios que supone el descenso de la participación femenina en las tareas agrícolas y su reclusión al ámbito doméstico, en el que desarrollaban tareas como la producción de lácteos y textiles y por supuesto el cuidado de la prole que aumentaba debido a la sedentarización de la población.

La actividad de los hombres implicó mayores desplazamientos, relaciones con otros grupos, relaciones comerciales, sistemas de propiedad, linaje, matrimonio, herencia… El invento del arado fue un punto de inflexión para la situación de la mujer que perdió protagonismo y quedó sometida dentro de una sociedad en la que el patriarcado empezó a echar raíces fuertemente.

El valor de la mujer ha estado supeditado a su capacidad para engendrar hijos (varones), su dote, prestigio familiar, carácter sumiso y obediente, abnegación y en función de su capacidad para no ser divergente. Y para conseguir estas características era fundamental negar a la mujer el acceso a la vía de desarrollo de su inteligencia y capacidades: la educación. Como dice Paulo Freire la educación es la práctica de la libertad, desarrolla en los seres humanos oprimidos una conciencia crítica y una visualización de sus problemas, es una toma de conciencia de su propia realidad que lleva a su liberación. Es precisamente esta liberación la que nunca ha querido el patriarcado y es por ello que durante tantos siglos se ha discutido el tema de la educación de la mujer desde la igualdad con el hombre, su acceso a los mismos conocimientos y ámbitos del saber. Siempre ha sido y es una cuestión de poder.
El no tener acceso a la educación y a la formación no ha impedido que algunas mujeres, sobre todo las de ciertas clases sociales, hayan podido desarrollar sus inquietudes culturales e intelectuales desde la Edad Antigua. En la época de Grecia y Roma contamos con numerosos ejemplos de mujeres en las artes, en las letras y en ámbitos de poder ejercidos desde la sombra y valiéndose de su influencia como esposas, amantes, hermanas o madres (Aspasia de Mileto, Hiparquía de Tracia, Safo, Teano de Crotone, así como artistas que nombra Plinio el Viejo en su Historia Natural y ya en la era cristiana Hipatya de Alejandría). Pero en estas sociedades antiguas no eran consideradas ciudadanas sino un elemento más perteneciente a la propiedad del padre o del marido.

Un momento clave en el que podía haber cambiado radicalmente la situación de la mujer fue la época Ilustrada y la Revolución Francesa. Desgraciadamente Rousseau, padre de las libertades (para el varón blanco), no leyó las obras de Poulain de la Barre, preilustrado, cartesiano y precursor del feminismo y claro defensor de la igualdad entre mujeres y hombres y de la educación de la mujer como vía para su emancipación.


El amigo Rousseau obvio por completo su obra e hizo caso omiso, al igual que los impulsores de la Revolución Francesa, de las acciones, reivindicaciones y papel protagonista de ellas en el movimiento revolucionario. Libertad, igualdad y fraternidad era el lema pero sólo para una parte de la población, aquella parte que tenía ciudadanía, hombre blanco. Siempre ha sido y es una cuestión de poder y quién lo detenta no lo quiere soltar.


El gran padre de la Ilustración así lo dejo dicho “La política pertenece a los hombres, igual que pertenece la racionalidad, la jerarquía, la cultura, el temple, el valor, el carácter y el acuerdo. Las mujeres deben estar excluidas de la política y limitarse al buen arreglo de la casa, a la obediencia, a la dulzura y en general a facilitar la libertad y el éxito de los varones a cuya autoridad han sido subyugadas”. Rousseau.

Patricia Aragón

domingo, 12 de abril de 2009

EL RUMOR

El rumor influye más que los hechos en la formación de una reputación. Aumenta o disminuye la cooperación entre personas hasta un 20%, aunque sea falso. Los chismes afectan profundamente a la reputación de una persona y condicionan el comportamiento de los demás hacia ella por encima de la información objetiva, señala un estudio realizado en Alemania. Un experimento llevado a cabo con más de un centenar de estudiantes demostró que éstos condicionaban sus actitudes hacia el resto de los participantes en función de la información que les llegaba acerca de los otros en las conversaciones entre ellos. El experimento demostró que los rumores podían aumentar o reducir la cooperación porque los estudiantes ajustaban su propia visión del mundo a la que le daban los demás.

El rumor influye más que los hechos en la formación de una reputación
Los rumores afectan a la reputación de cualquiera, en el buen o en el mal sentido, incluso cuando esté constatado que son falsos, asegura una investigación reciente.
Científicos alemanes han descubierto que lo que se rumorea acerca de un individuo concreto entre un grupo de personas tiene más poder en el comportamiento y juicio de éstas hacia dicho individuo que las observaciones directas acerca del mismo.

Los rumores son las especulaciones no confirmadas acerca de un objetivo determinado. Se consideran información no contrastada, que rara vez se difunde abiertamente, lo que no impide su rápida expansión, y suelen carecer de una fuente original bien definida. A pesar de todo, parece que nos los creemos sin dudarlo.
En sentido positivo, los rumores refuerzan las normas grupales y los lazos sociales, según han señalado diversos estudios, mientras que la reputación ayuda a determinar la cooperación entre los grupos humanos. Desde una perspectiva evolutiva, son funcionales como herramienta para construir y manipular las reputaciones, así como una manera de entretenimiento. Pero, también, pueden originar comportamientos negativos hacia otras personas porque afectan a las opiniones que nos formamos sobre los demás.

Reciprocidad indirecta

Para determinar hasta qué punto condicionan dichos comportamientos, un estudiante de doctorado del Instituto Max Planck de Biología Evolutiva, en Plön, Alemania, llamado Ralf Sommerfeld, en colaboración con investigadores de la universidad de Viena, realizaron un estudio basado en un juego, cuyos resultados han sido publicados en la revista Proceedings of The National Academy of Sciences.
El experimento consistió en dar 10 euros por cabeza a un total de 126 estudiantes (14 grupos de nueve estudiantes cada uno) para llevar a cabo un juego en el que iban por parejas cambiantes. Cada vez que tenían una nueva pareja le tenían que ofrecer a ésta 1,25 euros. Si llegaban a un acuerdo, los investigadores sumaban además otros 75 céntimos, por lo que el receptor finalmente ganaba 2 euros.
Si el primer jugador se negaba a dar dinero, ahorraba 1,25 euros, pero si los otros descubrían su tacañería podían posteriormente no ser generosos con él. Según iba progresando el juego, y se iban alternando las parejas y sus papeles como donantes y receptores, los jugadores iban dando información a los demás acerca de las decisiones que sus antiguos compañeros habían tomado.
Así, cuanto más generoso había sido anteriormente un compañero, más tendentes a darle eran el resto para con él y viceversa: si tenía “fama” de tacaño, los demás se resistían a darle el dinero. Hasta aquí, como se predecía, el rumor propiciaba la reciprocidad indirecta, según se explica en el citado artículo: el comportamiento generoso inducía a la cooperación del resto del grupo.

Más fuertes que la verdad

Lo desconcertante fue, sin embargo, que en varias rondas de este mismo juego, a cada uno de los donantes se le hizo llegar tanto rumores –positivos o negativos- sobre los demás jugadores receptores como hechos probados, con un registro del comportamiento previo de éstos como donantes.
Así, se descubrió que los jugadores seguían estando influenciados por los rumores a la hora de tomar sus decisiones, aunque desconocieran su fuente o fiabilidad, e incluso teniendo acceso a la información directa u objetiva, que podía contradecir al rumor: de media, la cooperación aumentó en un 20% si el rumor era positivo, y decayó en el mismo porcentaje si el rumor era negativo.
Los científicos señalan que el estudio evidencia que los rumores tienen un enorme potencial manipulador porque la gente tiende a ajustar su propia visión del mundo a la percepción de éste que tienen los otros. Además, transmiten con enorme eficiencia la información social.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Un día cualquiera...

6.15: Suena el despertador, me levanto. Tomo conciencia de mi cuando estoy preparando la cafetera. Me siento al ordenador y leo los titulares de la prensa.
6.30: La primera taza de café cae por la garganta. Preparo el bocata de mi hija que todavía sigue en la cama durmiendo tranquilamente.
6.45: A levantarse tocan, a las ocho empieza la clase y tengo que estar en la oficina (todavía tengo trabajo... mañana no se sabe).
7.45: Llegamos al cole y salgo corriendo al metro. Bajo las escaleras mecánicas como una exhalación.
8.00: salgo del metro. Panorama visual: las trabajadoras del sexo siguen en el mismo lugar que ayer.
8.05: Sentada en mi mesa buscando el próximo trabajo. Llega la "compañera" de oficina y responsable de la misma, no hay saludo matinal.
9.00: Tengo una reunión fuera y preparo la documentación.
10.00: En el metro de nuevo, puedo relajarme leyendo.
10.30: Sala de visitas en un organismo público. Me reciben. Sonrisas y manos. Suelto el discurso, la otra parte suelta el suyo, muchas gracias, estaremos en contacto, intercambio de tarjetas, y si te he visto igual me acuerdo igual no.
Regreso tranquilamente. Pensamientos divagantes: puedo pedirle al médico de la seguridad social que me de la baja por depresión... me dan ganas de llorar...o de reir.
12.00: En mi mesa. No suena el teléfono.... contesto emails. LLaman a la puerta.
Son las gerentes de la empresa de limpieza de la oficina que hacen una visita de cortesía.
La responsable de este lugar se asoma las mira de arriba abajo y vuelve a tomar el teléfono. En voz alta le dice a su interlocutor "Parecen gente pero no son". Repito la frase en mi interior: parecen gente pero no son...
Contexto: entidad que se ocupa de temas sociales. Parecen gente pero no son...
Se queda grabada en mi memoria y en mi retina, la expresión de las chicas a las que va dirigida.
Todos los días acaban siendo sorprendentes y a veces traumáticos.
Patricia - Gata Dabu

miércoles, 17 de septiembre de 2008

El Código Civil es pura pornografía - Un artículo sobre Educación para la Ciudadanía


Esta mañana leyendo el Boletín de Comfia que elabora Comisiones Obreras y que recibo todos los días, me encuentro con un artículo de Manolo Saco sobre la controversia generada en torno a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Os lo dejo para vuestra lectura y reflexión:

El Código Civil es pura pornografía

Cuando la razón choca frontalmente con la fe, hay que hacer caso a la fe, también cuando la educación se enfrenta a la barbarie hay que rendirse a la barbarie.
Por resumir, porque necesito organizarme. Cuando intento indagar entre mis convecinos los motivos para la oposición frontal de la derecha a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, saco (o sea, yo) la siguiente conclusión:
1) Todos se apresuran a censurarla comparándola con la asignatura franquista de Formación del Espíritu Nacional. Comprendo vuestra alegría por pensar que al fin la derecha española abomina del franquismo, pero no alborotéis, que viene la segunda parte.
2) Compete a la familia “la educación en valores” y a decidir (esto es lo más importante) cuáles son valores y cuáles no.
3) Por regla general, a todos los padres objetores, que no tienen ninguna objeción a que en la escuela les enseñen a sus hijo que masturbarse es un pecado que conlleva la condena inherente de arder eternamente en el infierno, a todos ellos, digo, les espanta sobremanera que puedan aprender en una asignatura lo que está aprobado en la legislación vigente. A saber, que existen por ley los matrimonios entre homosexuales, que el aborto es legal bajo determinadas circunstancias o que los matrimonios pueden deshacerse gracias a la Ley del divorcio.
Llegamos en este punto al absurdo de que sus inocentes niños pueden aprender en el Génesis que es normal que un padre como Abraham, armado de un puñal, sacrifique a dios uno de sus hijos, porque los dioses demandan de vez en cuando estos sacrificios de sangre, sin que se sepa bien por qué. O que es lícito asesinar a los homosexuales, porque si un hombre “se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos”. (Levítico, 20:13)
En cambio relegamos al Código Civil al intolerable papel de un libro pornográfico que cuenta, por ejemplo, que gays y lesbianas pueden formar un matrimonio, o que el maltrato a los animales está penado por ley.
Y eso no puede ser. Si como dice Ratzinger, cuando la razón choca frontalmente con la fe, hay que hacer caso a la fe, también cuando la educación se enfrenta a la barbarie hay que rendirse a la barbarie. La asignatura de Ciudadanía podría enseñar valores peligrosos que pondrían en peligro costumbres bárbaras tan nuestras como el Toro de la Vega de ayer, donde 30.000 valientes espectadores torturaron y alancearon hasta la muerte a un cobarde toro de lidia.

Autor: Manolo Saco

Publicado por Patricia (Gata Dabu)


jueves, 24 de julio de 2008

LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA


Se veía venir lo de la recesión económica.
Las crisis son como las pescadillas que se muerden la cola: rumores, se desacelera el mercado, el gasto disminuye, las empresas ganan menos, no se solicitan tantos créditos, suben los tipos de interés...
Crisis económica: las empresas empiezan a despedir a gente, por tanto la gente se aprieta el cinturón, deja de consumir y de pagar las hipotecas, las empresas siguen con pérdidas al disminuir el consumo, el clima social se resiente, se amplia la brecha entre los que tienen y los que no, el trabajo se precariza ( esto son lentejas...), mujeres e inmigrantes los grupos más vulnerables ante las crisis, aumenta la prostitución, se incrementa la delicuencia, las empresas siguen echando a gente, la gente no consume... aumenta la morosidad, los embargos dejan a la gente en la calle, aumenta el número de personas en situación de exclusión social....más delincuencia....


En esta sociedad imbuida por el consumo exacerbado, en este sistema capitalista de superproducción a toda costa, hay poca cabida para la solidaridad, todos y todas perdemos.... bueno hay una minoría que a río revuelto siempre gana.


Patricia - Gata Dabu

miércoles, 9 de julio de 2008

LA NUEVA SEMANA LABORAL EUROPEA

El marco europeo es hoy neoliberal y desmantelador del Estado de bienestar. El capitalismo tal vez no necesite obreros, pero moriría sin consumidores.

Los ministros de Trabajo de la Unión Europea proponen una directiva comunitaria que permita al trabajador acordar una semana laboral de hasta 60 horas, y en profesiones en las que se hacen guardias, como los médicos o los bomberos, hasta de 65. La conmoción que ha producido la noticia tiene la virtud de mostrar a las claras la situación a la que hemos llegado. Los gobiernos mayoritariamente conservadores de la Europa de los 27, capitaneados por la Italia de Berlusconi y la Francia de Sarkozy, apelan a la libertad del trabajador para permitir que cada cual pacte lo que quiera. Lo verdaderamente grave es que con ello se quiebra uno de los logros históricos del movimiento sindical: la negociación colectiva. El afán de seguir flexibilizando el mercado de trabajo ni siquiera se detiene ante la jornada simbólica de las 48 horas que, tras muchos años de lucha, en las condiciones excepcionales de la guerra, la clase obrera conquistó en 1917.

En los años 60, conocidos como la edad de oro del Estado de bienestar, se estrenó también la Comunidad Económica Europea. Y aunque el artículo 118 del Tratado de Roma reconociera a los entonces seis Estados miembros la competencia exclusiva en política social y laboral, los dos procesos se reforzaron mutuamente, al basarse el Estado social en el crecimiento que potenció la Comunidad.

A la larga, sin embargo, la integración económica europea ha ido creando un marco supraestatal de carácter neoliberal que pone límites muy precisos al Estado social. La UE ha rehusado implantar una política social comunitaria, pero obliga a los socios a que desarrollen la que consideren oportuna dentro de los estrechos márgenes económicos establecidos.

La ampliación al Este ha reforzado aún más la debilidad social de la Unión, al adherirse unos países que han desmontado prácticamente por completo las instituciones sociales provinientes del Estado colectivista.

La política social, incluyendo la lucha contra la pobreza en el sentido más amplio, es responsabilidad de los Estados; la Unión únicamente se encarga de la coordinación de estas políticas, tal como se concretó en el Consejo Europeo de Niza, en diciembre de 2000. Y justamente, las políticas comunitarias que han contribuido al desmontaje del Estado de bienestar explican el distanciamiento de una buena parte de la población. Si hubieran celebrado consultas populares, muchos otros países habrían tenido el mismo resultado negativo que el del referéndum irlandés.

En los años 80 se abrió paso la idea de que la automatización y la informática llevarían en su seno el fin del trabajo asalariado, o al menos lo modificarían de manera sustancial. Así como la mecanización del campo expulsó mucha mano de obra hacia la industria, la automatización la arroja a los servicios. Cada vez se necesitan menos personas empleadas en la producción, y las que quedan se dedican esencialmente a vigilar que un proceso totalmente automatizado transcurra sin incidentes. La industria del acero, y luego la del automóvil, son ejemplos patentes de la eliminación de cientos de miles de puestos de trabajo. Primero la máquina sustituyó al esfuerzo muscular, luego la automatización al trabajo y al final la inteligencia artificial acabará por desalojar a buena parte de los empleados en los servicios.

En lo que atañe a la demanda de mano de obra, lo probable es que las diferencias entre los servicios vayan en aumento, pero casi todos, por no decir todos, antes o después se verán afectados por las nuevas tecnologías. El progreso tecnológico aumenta exponencialmente la productividad, y con ella la riqueza, pero a costa de suprimir puestos de trabajo.

Los que consideran el trabajo como algo cada vez más residual en un mundo totalmente automatizado, en el que los robots terminarán por llevar a cabo hasta las más simples tareas domésticas, se preguntan de qué va a vivir la multitud creciente de desempleados.

¿Acaso cabe un capitalismo sin la díada, antagónica o no, de capital y trabajo? ¿O es el mercado, y no el trabajo, como quiere el marginalismo de la segunda economía clásica, el agente creador de riqueza y, por tanto, cabría un capitalismo en el que el capital no necesitase ya del trabajo ajeno?

Lo paradójico, al menos a primera vista, es que se tolere ampliar la jornada laboral, cuando el pleno empleo ha desaparecido de un horizonte creíble y la preocupación principal se centra en cómo repartir el trabajo y luego la renta nacional para que lo producido por una minoría esté también al alcance de los que se han quedado sin empleo. De lo contrario, el capitalismo se desmoronaría en una enorme crisis de superproducción. En el capitalismo tecnológicamente desarrollado la persona pierde relevancia como trabajador, pero la mantiene, e incluso la aumenta, como consumidor. El capitalismo podría tal vez subsistir sin trabajo asalariado, pero en ningún caso sin consumidores de lo que produce.

La tesis de que con el desarrollo tecnológico alcanzado desaparecerá el trabajo muestra una cierta verosimilitud desde la mera abstracción lógica, pero empíricamente nada se descubre que lleve trazas de que esto vaya a ocurrir en un futuro previsible. A nivel mundial el trabajo asalariado ha aumentado, como corresponde a la expansión de la producción capitalista por todo el planeta. También en los países de la OCDE, pese a que el desempleo se mantenga cerca del 10%, ha crecido la población activa. Entre 1981 y 1997, el empleo aumentó casi un 20%, es decir, una tasa media del 1,06% anual.

El incremento de la población activa se debe tanto a la incorporación de la mujer al mercado laboral, la verdadera revolución del siglo XX, como a la inmigración, que será la del siglo XXI. Lo cierto es que no se han concretado los planes de reparto del trabajo, o se han suprimido allí donde habían comenzado a ponerlos en marcha. Tampoco ha aumentado el tiempo libre para los que aún gozan de un empleo fijo; al contrario, cuanto mayores sean las competencias o las responsabilidades, la jornada laboral muestra también una tendencia a alargarse. Para la mayoría de los asalariados de los países de la OCDE, la llamada flexibilización del mercado de trabajo lo único que les ha traído es mayor precaridad.

Hay que tener muy en cuenta que, de aprobarse, la directiva comunitaria no significará un aumento de la jornada laboral en el conjunto de los sectores productivos. De lo que se trata es de permitir una mayor diferenciación de los horarios y de las jornadas laborales, acorde con las necesidades peculiares de cada rama. Que se atrevan a plantearlo ahora se debe a la escasez de puestos de trabajo, el factor que más debilita a los asalariados y a sus organizaciones.

También conviene insistir en que no tendrá la misma repercusión en todos los socios de la Unión. Los países menos avanzados de la Europa del Este, o aquellos con organizaciones sindicales más débiles, intentarán competir con salarios más bajos -ya lo hacen- y con jornadas laborales más largas, que es lo que ahora se quiere legalizar.

Ignacio Sotelo. Catedrático excedente de Sociología.