lunes, 10 de marzo de 2008

Panteón Personal: Hiparquía de Tracia (siglo IV a.n.e)




La Historia de la humanidad ha sido escrita por hombres y es por eso que la mitad de esa humanidad no aparece, su memoria está latente en fuentes que han sido obviadas. Afortunadamente existen investigadoras que han empezado a hurgar en el pasado y han sacado a la luz la vida de las mujeres a lo largo de los siglos. Desgraciadamente en los libros de texto que manejan en las escuelas todavía no se hace referencia a ellas. En mi búsqueda por encontrar referentes femeninos en todos los ámbitos, me he topado con una singular mujer que ha pasado a mi panteón personal de heroínas y santas: Hiparquía de Tracia. Nació en el año 346 a.n.e y murió aproximadamente en el 300. Se puede considerar que Hiparquía es la primera mujer filósofa. Tendría 15 años cuando decidió adoptar el manto Cínico. Seguramente fue introducida en la filosofía por su hermano Metrocles, que había sido alumno del Lyceum de Aristóteles y más tarde seguidor de Crates. La mayor parte de la información que se tiene sobre Hiparquia viene de escritos de autores bastante posteriores a ella, especialmente de Diógenes Laertes; el cual indica que Hiparquia escribió diversas cartas y tratados filosóficos desgraciadamente perdidos. Diógenes sí nos ha transmitido una gran cantidad de historias y anécdotas sobre esta extraordinaria mujer.

Hiparquía se enamoró de Crates, líder de los cínicos. Crates, que era bastante mayor que ella, intentó disuadirla presentándose desnudo ante ella y anunciando "este es el novio, y éstas sus posesiones". Hiparquia tenía decidido su camino y eligió casarse con Crates y compartir su búsqueda de la filosofía. La decisión de convertirse en Cínica era sorprendente para una mujer ya que los Cínicos no tenían ninguna consideración por las instituciones convencionales y tenían un modo de vida extremadamente duro. Trataban de vivir "de acuerdo a la naturaleza" y rechazaban cualquier artificio social, y el lujo o bienes no necesarios para la supervivencia. No tenían posesiones, llevando lo que necesitaban en una bolsa, además de su manta o capa. El matrimonio de Crates e Hiparquia fue inusual, ya que, según las teorías cínicas el matrimonio no era una institución respetada.

Su matrimonio no fue convencional. Ha llegado hasta nosotros esta anécdota: Crates e Hiparquia consumaron su matrimonio haciendo el amor en un portal público. Ambos destacaron por llevar vidas en todos sus aspectos de acuerdo al principio cínico de anaideia (falta del sentido del ridículo). Con su acto público, reforzaron la enseñanza Cínica por la cual cualquier acción suficientemente virtuosa como para llevarse a cabo en privado, no sería menos virtuosa en público. El mayor ejemplo de práctica de la anaideia fue el discípulo de Hiparquia y Crates, Zenón de Citio, fundador del Estoicismo. Zenón abogó por la igualdad de sexos y el amor libre.

Hiparquia alcanzó fama sobre todo por sus intercambios dialécticos con Teodoro el Ateísta, un filósofo de Cirene, que había cuestionado la legitimidad de la presencia de una mujer en un Symposium. Hiparquia acudía regularmente a todas las reuniones de filósofos en las que participaba Crates. Según Diógenes Laertes, Teodoro recitó un verso de Las Bacantes de Eurípides preguntando si era ella la que había abandonado el telar, el tejido y la aguja. Hiparquia respondió que era ella, pero preguntó entonces a Teodoro si ella había hecho mal al pasar su vida dedicándose a su propia educación en lugar de tejiendo para su marido. En la Grecia Antigua, una mujer de la posición de Hiparquia se hubiera ocupado de las labores de tejer y de organizar a los sirvientes de la casa; el rechazo de Hiparquía por lo que se esperaba convencionalmente de una mujer era absolutamente radical. Hiparquía también utilizó el silogismo para acallar a Teodoro:

Premisa uno: Cualquier acción que no sería llamada equivocada si la hace Teodoro, no sería llamada equivocada si la hiciera Hiparquia.
Premisa dos: Ahora bien, Teodoro no comete falta si se golpea a sí mismo.
Conclusión: Por lo tanto, tampoco comete falta Hiparquia si ella golpea a Teodoro.

Teodoro, al no tener respuesta, trató de arrancarle su capa para avergonzarla en público. Pero Hiparquia no mostró señal alguna de alarma ni perturbación que hubiera sido lógica en una mujer, pues su anaideia era inmutable.

Fuentes:
Hipparchia - The World's First Liberated Woman
Hiparquia en The Internet Encyclopedia of Philosophy

Patricia - Gata Dabu
Vocación: estudiante permanente
Profesión: abogada de causas difíciles ( temas sociales)



1 comentario:

Luciana dijo...

E PUSISTE SOBRE HIPARQUI. sOY PROFE DE FILOSOFÍA Y VOY A LLEVAR LO QUE COLGASTE PARA QUE LO LEAN LAS/OS ESTUDIANTES
BESOS
LUCIANA
http://www.fotolog.com/nosenaceanormal