sábado, 8 de marzo de 2008

UNA CUESTIÓN INOCENTE...


En los albores de la humanidad, las mujeres tenían un papel protagonista. En muchas de aquellas sociedades agrícolas del neolítico, la mujer era la que cultivaba la tierra, ejercía de sacerdotisa, se daba culto a las diosas madres y prevalecía el sistema matrilineal en la descendencia.

Strabón hace referencia a la existencia de estas comunidades aquí en nuestra Península Ibérica, en la zona cantábrica y nos refiere que estas sociedades seguían sistemas de parentesco matrilineal.

Este equilibrio se desvaneció cuando se desterró a la Diosa Madre, cuando el esquema mítico se transformó en un sistema en el que el elemento superior es el masculino y se vincula a la vida y a la autoridad superior. Nuestra Madre Tierra, mucho más tolerante e indulgente, se vinculó a la fecundidad, pero también a la luna y a la noche que son símbolos de la muerte y del mal.

En el cielo los hombres mandan, Eva pierde al mundo y por su culpa se pierde el paraíso ( el paraíso se quedó en cada una de nosotras). Hizo su aparición Vulcano, Júpiter, Zeus y todo el panteón de masculinos guerreros... Y por supuesto el gran filósofo Aristóteles que calificó a las mujeres como seres absolutamente imperfectos (lo digo sin acritud...).

A partir de entoncés las mujeres que consiguen destacar y salirse del status quo son aquellas que se valen del intelecto para defender un ámbito de independencia y para acomodar el entorno a lo que quieren, aún corriendo el riesgo de ser unas parias.

Ejemplos son Safo, las numerosas hetairas griegas entre las que destaca Aspasia, que tenía un gran poder sobre el gran Pericles. Hypatia de Alejandría es una de esas mujeres que es obligado que aparezcan en los libros de historia de las escuelas. Ella se merece un capítulo aparte.

Otros ejemplos en la Edad Media son Leonor de Aquitania, Hildegard von Bingen que eligió la carrera de las vestales para poder acceder al conocimiento y verse protegida de las intenciones paternas que la condenaban a un matrimonio de conveniencia. Y no olvidemos a las brujas, víctimas inocentes de la intolerancia, que sufrieron una tremenda represión y que pagaron con su vida sus deseos de conocimiento y libertad.

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Estamos en el siglo XXI y poco se ha avanzado en cuanto a respeto, igualdad y valoración de las mujeres. Es más creo que en muchos ámbitos vamos en retroceso. Muchas mujeres anónimas a lo largo de la historia han luchado y han pagado con su vida sus deseos de vivir en una sociedad más justa y equitativa. EL otro día murieron cuatro mujeres a manos de seres del otro sexo. Todos y todas tenemos los mismos derechos y libertades, obligaciones y deberes. Todos y todas merecemos el mismo respeto y consideración. Hombres y mujeres necesitamos respetar nuestros ámbitos de libertad y eso conlleva dejar los egoísmos y los roles impuestos a un lado.

Autora: Patricia - Gata Dabu

Vocación: estudiante permanente

Profesión: abogada de causas difíciles ( temas sociales)

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